DÍA 18 DE FEBRERO DE 2004El Viaje de Estudios de 2004, en el que participaban 73 alumnos, la mayoría de 2º de bachillerato, y tres profesores o encargados, comenzó el miércoles 18 de febrero de 2004 a las 04:15 de la madrugada. Se salió de la explanada del campo de fútbol, en dos autobuses, hacia el aeropuerto de Málaga, en el que el grupo se dividió en dos para embarcar en dos vuelos hacia Milán, uno con escala en Madrid y otro con escala en Barcelona. Se llegó a Milán alrededor de las 11:30 horas de la mañana y, una vez efectuadas las correspondientes reclamaciones por pérdida de equipaje (una maleta se perdió y la enviaron al día siguiente al hotel de Verona) y rotura de maletas, llegamos a Milán alrededor de las dos de la tarde. El autobús de F. Illi Pedone, que conducía Mino, nos dejó cerca del Duomo y tuvimos tiempo para comer y visitar el centro de Milán. MILÁN Milán, capital de Lombardía, es la segunda ciudad de Italia en número de habitantes (alrededor de millón y medio), influencia política y actividad cultural y artística. Es además la primera en cuanto a actividades comerciales, industriales y bancarias. Su situación al pie de los Alpes y en el corazón de la Italia septentrional, el espíritu emprendedor de sus habitantes y las circunstancias históricas han hecho de Milán una de las ciudades más dinámicas de Italia, aún en plena expansión. La Historia Aunque Milán es de origen galo, los impulsores del desarrollo de Mediolanum fueron los romanos, que la sometieron en el año 222 a.C. A finales del s. III de nuestra era, Diocleciano la declaró capital del Imperio Romano de Occidente y en 313 Constantino publicó el edicto de Milán que concedía a los cristianos la libertad de culto. En 375 San Ambrosio (340-396), uno de los doctores de la Iglesia famoso por su elocuencia, fue designado obispo de Milán. El santo contribuyó al engrandecimiento de la ciudad. En los siglos V y VI las invasiones bárbaras llegaron a la región y los lombardos fundaron un reino con capital en Pavía. Pipino el Breve, rey de los francos, conquistó estas tierras en el 756 y en 774 su hijo Carlomagno ciñó la corona de hierro de los reyes lombardos. Milán no recuperó el rango de capital hasta el año 962. En el s. XII, con el fin de oponerse a las tentativas de Federico Barbarroja que deseaba apoderarse de la región, Milán constituyó la Liga Lombarda (1167) con las ciudades vecinas y consigió la victoria de Legnano que le permitió obtener la autonomía. En el s. XIII los Visconti, gibelinos y jefes de la aristocracia, se apoderaron del poder. El más célebre de todos ellos fue Gian Galeazzo, personaje complejo, hábil militar y hombre cultivado, asesino y devoto, que mandó edificar la catedral y la cartuja de Pavía. Su hija Valentina se casó con el abuelo de Luis XII, matrimonio que daría lugar más tarde a las llamadas Guerras de Italia. A la muerte del último Visconti, Filippo Maria, en 1447, y tras el breve intermedio de la república Ambrosiana proclamada por el pueblo, su yerno Francesco, hijo de un campesino, ayudó a los Sforza a conseguir el poder. El personaje más ilustre de la dinastía, Ludovico Sforza -también llamado el Moro- (1452-1508), transformó Milán en una nueva Atenas al contratar a los genios de la época, como Leonardo da Vinci y Bramante. En el año 1500 el rey francés Luis XII se proclamó heredero legítimo del ducado de Milán y emprendió su conquista. Después de él, Francisco I lo intentó de nuevo, pero en su sueño de conquista del Imperio tuvo que enfrentarse en Pavía al vigor de las tropas de Carlos V. Desde 1535 hasta 1713 Milán permaneció bajo dominio español. Durante este periodo dos importantes figuras dejaron en la ciudad su huella religiosa y humanitaria: san Carlos Borromeo (1538-1584) y Federico Borromeo (1564-1631), ambos piadosos defensores de la ciudad durante las dos epidemias de peste que la asolaron (1576 y 1630). Bajo Napoleón Milán fue la capital de la república Cisalpina (1797) y del reino de Italia (1805). En 1815 fue designada capital del reino Lombardo-Véneto. Las Bellas Artes En el campo de la arquitectura el Duomo representa el apogeo del gótico. Durante el Renacimiento los arquitectos más admirados son el florentino Michelozzo (1396-1472) y Donato Bramante (1444-1514), artista favorito de Ludovico Sforza. Admirador de la Antigüedad clásica, pero también muy imaginativo, Bramante inventó la "articulación rítmica" (fachada compuesta mediante la alternancia de ventanas, pilastras y nichos) que dio armonía a tantas fachadas renacentistas. En cuanto a la pintura, la escuela lombarda persiguió ante todo "la belleza y la gracia". Sus representantes más conocidos son Vicenzo Foppoa (1427-1515), Bergognone (1450-1523) y Bramantino (1465-1536). Las obras de los pintores Andrea Solario, Boltraffio, Giovanni Sodoma y sobre todo las del delicado Bernardino Luini (pintores del XVI) constituyen un claro testimonio de la influencia de Leonardo da Vinci, que pasó varios años en la ciudad. Milán es hoy la capital por excelencia de las editoriales italianas y del arte contemporáneo, que se expresa en sus numerosas galerías; y es también capital de la moda. |